LUGUS-SKULPTUREN

Wednesday, November 01, 2006

LUGUSRey de los dioses
Octavio Augusto como pontífice máximo de la religión del imperio asumió su papel, no solo en lo referente a la religión oficial romana, sino también sobre los diferentes cultos existentes de los pueblos conquistados. Augusto hizo de la teología de los pueblos bárbaros herramienta para sacralizar su nuevo poder imperial. Augusto debía de utilizar con cuidado la memoria de los últimos reyes romanos, causantes de innumerables conflictos civiles de Roma, pero en provincias, apeló directamente a la religiosidad de sus nuevos súbditos. Sobre esta utilización de los cultos indígenas, queremos desarrollar en estas páginas uno en particular, que determina un aspecto del carácter sagrado de la ciudad de Lucus Augusti, también desde una óptica de los cultos existentes en Callaecia a la llegada de Augusto. Los pueblos indígenas del norte de la Tarraconenesis eran entre otros; los llamados Galaicos, los Cantabros, los Astures y los Vacceos. Nos interesa remarcar en ellos unos cultos religiosos ancestrales comunes con otros pueblos de Europa central. La Tène es la cultura celta de la segunda Edad del Hierro estructurada en tres o cuatro períodos. Se desarrolló entre la Hallstatt y la conquista romana (800 a 50 a.C.). Aquellos que compartieron esta civilización se destacaron por la elaboración de elementos comunes, como fuertes espadas, grandes escudos, hebillas destacadas, fíbulas, y construían sus fortificaciones de piedra en las zonas altas de su territorio. Estos pueblos europeos que ocuparon la Galia, Germania y el norte de Italia, tuvieron en común a través de vínculos aun no del todo desentrañados, relación con los pueblos de Irlanda, Gales y Escocia, así como con los del norte de Hispania. Todos ellos forman los popularmente conocidos como pueblos celtas, aunque este término genera grandes desconfianzas entre los especialistas en la actualidad y se encuentra en permanente revisión. La verdad es que aunque se desconozca la verdadera relación entre todos ellos, si está documentado que compartían, además del océano que baña sus tierras, muchos aspectos culturales comunes. En su religión, un dios ocupaba el más alto escalafón, Lugus era el nombre galo, Lugh, el irlandés y el gales, Lleu. Lugus, regente del universo y rey de los dioses, dios de todas las artes y las ciencias, de la tierra, del comercio, de los viajes, de la invención, de la acuñación de moneda. Lugus es el dios que ve lo oculto, "el que ve más allá de las paredes"La palabra "lugos", de donde derivó el nombre del dios, quería decir también cuervo, y se creía que el lugar donde fue edificada Lyon fue localizado por esos pájaros. Era diestro con la honda y con su lanza mágica de cinco puntas que rugía y echaba fuego, que fue traía desde la sagrada ciudad de Gorias. Su arco era el arco Iris y la Vía Láctea era llamada en Irlanda la cadena de Lugh. Lugus era representado en muchas ocasiones con símbolos dobles, dos hojas a ambos lados de su cabeza, y en algunos casos como una serpiente de doble cabeza. Queremos señalar las muchas similitudes en características y representaciones existentes entre Lugus y Ianvs, el dios romano de origen etrusco, que seguramente compartieron un mismo ancestro en la época de las invasiones indoeuropeas. Lugus y Ianus compartían entre sus características la de ser el dios-rey de sus pueblos, la de soportar el equilibrio del universo, ser los dioses de las artes, los fundadores de ciudades capitales y tenían la posibilidad de ver el futuro, además de compartir las celebraciones equinocciales y solsticiales. Ambos tienen su origen en la cultura sumería miles de años antes.Anu era el dios del cielo, y tenía su santuario más importante en la ciudad de Uruk. Su culto queda reflejado en el mito de la creación: al principio de los tiempos, el mundo era un caos dominado por Tiamat, diosa del mar (el mar era signo de caos y destrucción para un pueblo que no tenía ningún conocimiento de navegación) fue Anu quien la derrotó y con su cuerpo creo el Universo. Esta victoria era la que le otorgaba la preeminencia sobre los otros dioses. En el templo situado en la cima del zigurat de planta cuadrada el sacerdote realizaba el ritual a Anu, dios del cielo. Los nombres de los tres dioses conservan su origen común a lo largo de los tiempos.ANU, IANUS, LUGUSLos dioses reyes fundadores de ciudades y dueños del universo.Muchos historiadores asocian a Lugus con el dios romano Mercurio, principalmente por un comentario escrito de Julio Cesar que relaciona a ambos dioses y su atención al comercio. Pero creemos que en este caso la opinión de Julio Cesar carece de fundamento, frente a las muchas evidencias a favor de Ianus. Entre éstas, el Lughnasa del día primero de agosto, al concluir las cosechas, se celebraba el festival de Lugus, el dios-rey. En esta celebración, la más importante para estos pueblos, se celebraba el hierogamos o matrimonio sagrado de Lugus con la Tierra. Lugus al igual que Ianus, fue fundador de muchas ciudades señaladas a los augures por el vuelo de las aves, sirvan como ejemplo en la Galia la principal, Lyon (Lugu-dunum , dunon significa "fortaleza"), pero también da su nombre a Laon y, Leignitz (Silesia), Leiden (Holanda) y en Callaecia, Lugones y Lugo. Augusto, pontífice máximo de la religión en el imperio, y verdadero conocedor por ello de los cultos oficiales y paganos, no tuvo duda en reconocer a Lugus como una representación más de Ianus. Ambos dioses pueden ser clasificados como dióscuros, eran dioses gemelos representantes del pueblo productor. De Augusto dependía en Roma el culto a Ianus y él conocía perfectamente la trascendencia de su significado sagrado. Augusto fundó el nuevo culto imperial personalista, la adoración en occidente hacía su persona, en Lyon (Lugdunum "la ciudad de Lugus"). En el día primero de agosto del 12 a. C. con la inauguración por su hijastro Druso del santuario federal de las Galias usurpando el lugar del dios galo, Lugus, en el Lughnasa. Ese día le estaba consagrado y las ceremonias religiosas que se celebraban, atraían a multitud de personas, convirtiéndose en ocasiones en asambleas públicas en las que el comercio, los asuntos políticos, los juicios y los juegos se repartían la atención de los congregados. Augusto estableció así un nuevo culto, en la fiesta celebraba en Lugudunum, capital de la Galia romana, y así dirigir hacía su persona el rito sagrado que consagrada al más popular de los dioses galos con la intención de recabar hacía sí la fidelidad de sus súbditos. Augusto usurpaba la figura del dios-rey galo colocándose él al frente. Ver: Altar en LugdunumLUCUS AUGUSTIComo ya establecimos en otro capítulo de la tesis, la ciudad de Lucus Augusti congregaba en su fundación varios aspectos sagrados de la tradición romana. Su cosmografía a Ianus, dios del equilibrio del universo, como puerta a lo celestial, realizada de acuerdo a las ciudades templum del rito de los Collegia fabrorum y su directa dedicación al emperador recibiendo el singular nombre en el imperio de Lucus Augusti. Como hemos visto en el año 12 a.C., Augusto usurpo la simbología de Lugus, dios indígena principal en la Galia, asumiendo la máxima posición en la jerarquía sagrada indígena. Así pues, la fundación de la nueva ciudad de Lucus Augusti en Callaecia, (bosque sagrado de Augusto en latín), tuvo un valor ritual equiparable al realizado en ese mismo año en la ciudad de Lugudunum. De esta manera Augusto reforzaba su posición sagrada frente a los pueblos de la región en Callaecia, asegurándose así su fidelidad y cooperación. Ver: Altar en Lucus AugustiNo olvidemos que un territorio como el de Asturica paso de ser el más rebelde a los ejércitos de Augusto, a el mayor productor de riquezas para el emperador a través del esfuerzo de los trabajadores libres en sus minas. Este cambio de actitud fue sin duda producto de una inteligente e interesada actuación sobre los ritos indígenas para conseguir su fidelidad religiosa. La elección del nombre de la nueva ciudad de Lucus Augusti permite comprobar la acertada manipulación de los símbolos por parte de Augusto, identificando su persona con la deidad de Lugus, con similar intención a la usurpación en el Lughnasa pero mucho más sutil. La nueva ciudad, señalada por los augurios de las aves, es fundada por el nuevo dios Lugus y recibe su nombre. No es difícil imaginar el uso por los nativos como nombre de la ciudad el de Lugus Augustus, en lugar del latino original Lucus Augusti. Augusto se aseguraba con la fundación de la nueva ciudad las garantías necesarias para el contento de los dioses romanos y el contento de los hombres galaicos, aunando la devoción de todos hacía su persona con lazos mucho más fuertes que las legiones. La ciudad fundada en el año 12 a.C. recibe aun hoy, después de más de dos milenios, el nombre de Lugo, rey de los dioses. Capítulo relacionado:IANVSVigilante del equilibrio del universo Bibliografía:Paul Zanker "Augusto y el poder de las imágenes"Alianza Forma 1987
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